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La exhibición, curada por la especialista en arte y tecnología Agustina Rinaldi, se desarrollará entre abril y septiembre en la Sala 2 del museo. La muestra constituye la tercera exhibición coproducida entre Pleamar y el Museo MAR dentro del programa expositivo derivado del festival Pleamar, fundado en 2019, y la segunda realizada en sala, consolidando una línea de trabajo que acerca al público general producciones artísticas contemporáneas mediadas por tecnología.
La iniciativa cuenta con el apoyo del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires y se realiza gracias al apoyo, el trabajo y acompañamiento de Ezequiel Pérez Sáenz, director del Museo MAR, y los equipos del museo. La incorporación de artistas provenientes de distintas regiones del país refuerza además el espíritu federal que Pleamar impulsa desde sus inicios, ampliando la circulación de prácticas contemporáneas más allá de los grandes centros culturales. Obra de Candela Del Valle
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Desgarrar la imagen total del mundo, que parece conducirnos hacia un lugar inevitable, es poner en jaque los imaginarios tecnológicos que heredamos y perpetuamos -la distopía oscura del cyberpunk y la utopía verde del solarpunk- para ensayar otros equilibrios posibles entre lo humano y lo no humano mediante la técnica.
En consecuencia, esta exhibición propone un horizonte intermedio a partir del diálogo entre obras de arte atravesadas por la claridad y la luminosidad y, a la vez, por el filo y la potencia: continuidades discontinuas que, más que competir, cooperan en la emergencia de otro modo de entrar en contacto. Infinitas configuraciones de futuros posibles pueden articularse a partir del ensamblaje entre dos o más elementos, que afectan y son afectados en cada encuentro, facilitando una transformación que se abre a lo nuevo. La fuerza conductora entre las partes es el deseo, entendido a partir de Gilles Deleuze y Félix Guattari como producción deseante colectiva, en vez de como carencia. Nunca se desea en soledad, se desean conjuntos o, mejor dicho, en conjunto.
Entender que el deseo es la fuerza que vehiculiza la transformación, que inviste el campo social del que se desprenden los modos de pensar, sentir y actuar, es una oportunidad para lanzar a fluir conscientemente otras producciones deseantes más justas y sensibles, de donde deviene eso que llamamos “realidad”. Es el arte -la forma más elevada de la técnica- el medio capaz de volver perceptible ese flujo.
Obra de Joaquín Fargas
Las piezas que conforman la exhibición son maquínicas, en un plano simbólico, por su capacidad de generar -mediante su ensamblaje en un espacio específico- transformaciones en nuestra manera de percibir el presente y de imaginar el futuro. Entretejen conexiones heterogéneas, sostienen continuidades discontinuas y abren líneas de fuga para que lo nuevo pueda emerger. Se alzan como máquinas deseantes.
AGUSTINA RINALDI
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